La instrumentación en el campo de la Geofísica encuentra innumerables aplicaciones, entre las cuales se pueden mencionar:
Prospección minera hasta 800-900 metros de profundidad.
Prospección preliminar de áreas destinadas a urbanización.
Verificación de la estabilidad y consistencia del terreno donde los edificios están construidos.
Monitoreo de zonas sometidas a desprendimientos y/o derrumbes, localizando las fracturas.
Identificación de depósitos de grava y arena para cantera.
Identificación de fracturas muy pequeñas en el cemento armado de puentes y viaductos.
Para aspectos arqueológicos.
Búsqueda y ubicación de cañerías viejas.
Estabilidad de los árboles puestos por ejemplo a lo largo de una calle, controlando la consistencia del terreno alrededor de los mismos.
En el ejemplo se evidencia el hundimiento de una parte de terreno sobre la cual se apoya un edificio que inicia a manifestarse grietas en la estructura